
Sus armas de guerra más destructivas son mucho más sutiles. Cuando nos movemos en su dirección y pisamos el terreno que ha sido cultivado con el pecado y la corrupción, las minas terrestres del Enemigo explotan debajo de nosotros, y eso nos deja retorciéndonos por el dolor emocional. Los sentimientos de culpa, vergüenza y remordimiento levantan muy pronto una barrera entre Dios y nosotros.
Revelador y compasivo, el Dr. Stanley ha elaborado un libro que debe leer todo el que lucha con la vida diaria de un mundo incierto.
LD
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Comentario de Bendicion!!!